Aplaudo con mis ojos un evento efímero.
Suelto a la imaginación
La obligo a recrear un paisaje que vive inédito
En las hojas de una rosa
con perfume a soledad.
Viajo entre hojas que pronuncian nostalgia
Y otra vez,
Espío entre aquellos agujeros medianos
Y veo, observo, otra vez
Como la luna y el sol luchan por gobernar
Las estrellas como soldados
Y un único lucero que dirige esa batalla.
Placidamente,
La lucha termina con un silencio
Que se pronuncia por varios días.
El amanecer oculta las palabras que no se dijeron.
Otra vez,
Las venas empiezan a vomitar bacterias
Que se reproducen en una cantidad infinita.
Y las alas se quiebran en el mínimo intento de vuelo.
domingo, 19 de julio de 2009
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